Todo gobierno nace de la necesidad que tiene la nación de que administre su sociedad. Siendo la familia la proveedora de los ciudadanos y de los gobernantes.
A diario nos encontramos con denuncias, quejas y querellas por las malas actuaciones de nuestros funcionarios públicos y privados. Nos aturdimos con los actos de corrupción y manejos inescrupulosos de los bienes que no les pertenecen.
Pero siempre queda la pregunta, quienes disfrutan de lo malversado? No son acaso las familias de estos mal llamados ciudadanos las que se encargan de exhibir en los clubes , tiendas y viajes, el fruto de su bonanza.
No somos nosotros los que los aceptamos y compartimos con agrado su buena venturanza. No son nuestro hijos los que nos presentas esos nuevos apertrechados, asombrados por la prosperidad y bienestar de sus padres, así como por su extravagante vivir. Y nosotros que actitud tomamos. Sencillamente, nos interesa conocerlos, aceptar una invitación para estrechar lazos.
Acaso no somos nosotros, amparados en la finalidad de incrementar nuestros negocios, los que ofrecemos y compramos, a los que se venden (los corrompemos), y nos presentamos como señores impolutos, dignos y respetados de la sociedad y del sector empresarial.
No son nuestras madres las que reseñan la bonhomía de sus hijos cuando del botín comparten y hacen mas llevaderas y solaces sus vidas, sin preocuparse por saber como, tan rápido, se manifestó el progreso y la bonanza económicas.
Entonces, es la sociedad culpable, Si. Es el gobierno culpable, Si. Es la familia culpable, Si. Es la nación culpable, No.
Nuestra Nación, La República Dominicana, es el reflejo del comportamiento de todos sus Ciudadanos.

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